domingo, 20 de octubre de 2013

Tropiezos y más tropiezos



My Soul To Take-Wes Craven

 
Wes Craven es uno de los directores que más alegrías ha dado a la industria en lo que a género de terror se refiere. Durante la década de los 70 y (especialmente) la de los 80, se labró una importante carrera cinematográfica con unos cuantos títulos indispensables para todo amante  del terror, como son “La ultima casa a la izquierda”(1972) o “Las colinas tienen ojos”(1977). En 1984 daría vida a uno de los serial killers más conocidos en el mundo “Freddy Krugger”.Este inmortal villano seria el protagonista de una larga saga de películas tituladas “Pesadilla en Elm Street” toda una exitosa franquicia  para la  productora New Line (junto con las insufribles “Tortugas Ninja” en 1990).

Y cuando Craven parecía estar  en horas bajas, consigue formar un efectivo tándem con el guionista (y maestro en copiar todo tipo de ideas ajenas …) Kevin Williamson, sacándose de la manga otro famoso serial killer “El cara de fantasma” dando  una nueva vuelta de tuerca al subgénero slasher con los tres y próximante cuatro títulos de la serie “Scream”(1996).Este nuevo fenómeno blockbuster ha sido (y sigue siendo) el último acierto en la carrera de Wes Craven, aunque algunos fans puedan sobrevalorar alguno títulos como la pésima “Cursed” o el último estreno en cartelera del director titulado “My Soul To Take”.Una mera repetición de clichés vistos una y otra vez en otras películas como  “Sé lo que hicisteis el último verano”.Otro ejemplo de cine light destinado a un público adolescente conformista y poco conocedor de los clásicos slashers de los 70 y 80.

Resumiendo,el malo  de turno no da miedo, ni nada de nada, quizás algo de pena…y el argumento…olvidable. En fin esperamos que tito Wes recapacite y reflexione. Ni Scream 4 evitó el nuevo batacazo del autor de “La serpiente y el arco iris”.


"Este estúpido y trillado slasher de adolescentes sería aburrido si viniese de cualquier otro guionista-director, no digamos de uno con varios clásicos del género en su haber" (Dennis Harvey: Variety)

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"Quizás la peor película de terror que ha hecho nunca Wes Craven" (Wesley Morris: Boston Globe)



“Invasión” ,o como destrozar un clásico...


Tras las geniales versiones de Don Siegel y  Philip Kaufman“La invasión  de los ladrones de cuerpos” y “La invasión de los ultracuerpos”, aparecieron dos ramakes más de la original de Siegel.Una en los 90 de la mano de Abel Ferrara (película hoy por hoy,completamente olvidada) y esta ultima versión, que supongo que seguirá su mismo camino,”Invasión”,primera película USA de del director alemán Oliver Hirschbiegel tras la notable “El hundimiento” y la interesante “El Experimento”:El reclamo en taquilla son su pareja protagonista ,Nicole Kidman y Daniel Craig.Tras muchos retrasos en su estreno,finalmente decidieron contratar a otro director que salvara la función  del desastre y ese fue James McTeigue,director de V de Vendetta, quien decidió remontar parte del film y rodar nuevas escenas.

Al final,ni este ultimo intento,consigue salvar el film de la decepción .Una película floja,que no logra transmitirnos tensión alguna ,ni el miedo que se supone que sufren los protas de la cinta.Otro remake para el olvido,que como en otra muchas ocasiones,nos hace tener aún más ganas de revisar los grandes clásicos de la ficción ,esos que no deberían perderse los buenos fans de las pelis de marcianos. 

 
"Un film que no provoca ninguna reacción entre el espectador: ni miedo, ni sorpresa (...) Un guión conservador hasta el tuétano, una dirección plana y convencional y un reparto muy perdido en el sinsentido general"          David Broc: Fotogramas.



“La extraña que hay en ti” ,la venganza tiene rostro femenino.

La extraña que hay en ti, es un thriller facilón , totalmente previsible sobre la venganza solo que en esta ocasión , a diferencia de otras muchas películas protagonizadas por hombres duros, como Charles Bronson en los 70,la protagonista es una mujer. Una ciudadana normal, (el personaje de Jodie Foster), tiene una vida feliz y despreocupada . Pero un suceso desagradable,hace replantearse su feliz y segura vida . Atormentada por una sociedad violenta,que siempre fue así ,decide comprarse un arma,y como no,acabar con sus miedos a tiro limpo.La película  no termina por atraparnos en ese miedo paranoico que sufre la sociedad norteamericana, sobretodo desde el 11S.El ritmo decae en muchas ocasiones y ese tono de “mea culpa”,que no termina de resultar del todo creíble, nos devuelve a la memoria aquellos films de vengadores, tan mediocres como populares en los setenta,como es el caso de “El justiciero de la ciudad”(1974),otra película de gente que se toma la justicia por su mano,con una excusa ética ,casi igual de mal planteada que esta última de Neil Jordan.
En definitiva,es tan aburrido y previsible desde el principio ,como los thrillers de los 70
Pero esta vez,la venganza tiene rostro de mujer.
          

"Esconde una antidemocrática apología de la venganza (...) El peor tebeo de superhéroes contiene más altura que este carrusel de banalidades."
                                                  Javier Ocaña: Diario El País

miércoles, 2 de octubre de 2013

Grandes del Cómic."The Watchmen" Moore/Gibbons

 

 WATCHMEN de Alan Moore y Dave Gibbons

 Watchmen se convirtió en 1988 en la primera novela gráfica en conseguir un Premio Hugo, galardón otorgado a escritores de los géneros de ciencia ficción y fantasía. Además, es la única obra de su género que aparece en la lista elaborada en el año 2005 por la revista Time 100 best novels.

 

martes, 1 de octubre de 2013

Amistades para siempre...

LA FORTUNA DE VIVIR (1998) -Les enfants du Marais- (FR)

DIRECTOR  :Jean Becker ,GUIÓN :Sébastien Japrisot
REPARTO :Jacques Villeret, Jacques Gamblin, André Dussollier, Michel Serrault, Isabelle Carré y Eric Cantona .


Es el año 1929 , en la bonita región del rió Loira.Rinton y Garris son dos amigos humildes que viven en unas cabañas a orillas del pantano.El primero,amargado por una mujer con mal genio busca el consuelo en las botellas de vino,soñando con el regreso de su primera esposa que le abandonó.Garris vive solo con sus recuerdos de la Primera Guerra Mundial.Juntos conocerán a otros pintorescos personajes a los que por alguna razón, les une el pantano.

En algunos momentos los habitantes del pantano ,han planeado abandonarlo una y otra vez, pero saben  lo mucho que pueden perder.Como dice el anciano,el pantano te dará todo lo que necesitas para vivir y ser feliz.Otro de los protagonistas,el que lo abandonó años atrás en busca de una vida más acomodada ,se arrepintió para siempre, a veces hace falta bien poco para encontrar la felicidad, sobre todo cuando este mágico lugar lo habitan gentes como Rinton y Garris.Para muchos de nosotros,que convivimos con el estrés de la gran ciudad,el visionado de una película como La fortuna de vivir, puede resultarnos de gran ayuda. Una película sobre el valor de la amistad , un canto a la vida y al respeto por la naturaleza.Un homenaje al mejor cine francés, como el de Jean Renoir y otros tantos clasicos.Una película que realmente te hará sentirte “afortunado de vivir”mostrandonos una dulce historia (o fábula) sobre el ser humano,donde hasta los “malos” pueden cambiar y convertirse en “buenos”.
Quizás moleste a ciertas personas el cine de Jean Becker,un cine donde aparentemente no ocurren grandes cosas o quizás les parezca tramposo el evitar toda secuencia dramática que pueda crear en el espectador un bajón emocional. Para mi, una historia contada con el buen gusto de este cineasta frances,es siempre un placer.Para contar una buena historia no es necesario grandes conflictos,ni llevar siempre a los personajes al limite, para eso ya tenemos a otros autores (tambien notables) como Alejandro González Iñárritu y sus siempre agónicas historias sobre personajes llevados al límite ,(Amores perros,21 gramos,Babel)que son todo un calvario para el espectador,ese que llega al cine harto de sus problemas cotidianos y acaba saliendo de el, aún más desanimado que antes.Si, los personajes de las películas de Jean Becker son simples,tienen preocupaciones y anhelos propios de cualquier persona,y eso es lo que más me atrae de sus películas.

El espectador necesita de todo ese universo que se esconde en el cine,esa magia que nos hace pasar miedo, alegría o nos hace reflexionar…¡que grande es el cine!,yo siempre busco tras la pantalla,sentir “emociones” y esta hermosa fábula sobre las pequeñas cosas que nos hacen ser feliz, sin complicaciones,consigue su objetivo, hacernos pasar un buen rato agradable. No os la perdáis.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Bares nocturnos y corazones rotos



My Blueberry Nights (Wong Kar-Wai) 2007

Coproducción:Hong Kong,China,France
Director:Wong Kar Wai
Reparto:Norah Jones,Jude Law,Rachel Weisz,Natalie Portman,David Strathairn.
 
SINOPSIS: La joven protagonista (Norah Jones) esta pasando por un mal momento,una difícil ruptura la impulsará a tomar la decisión de “escapar”hacia una nueva vida, lejos de los recuerdos de un pasado que intenta olvidar y así, encontrar de nuevo el amor.

Tras conocer a un simpático y solitario propietario de un café (Jude Law),la joven emprende un viaje a través del país .En su camino hará nuevas amistades, un policía  atormentado (David Strathaim),su exmujer (Rachel Weisz) y una frívola joven adicta al juego (Natalie Portman).

Más corazones rotos y bares nocturnos que nos transportan a otro relato compuesto por melodías sensuales y amores en la distancia  .Todos esos elementos son el signo identificativo del cine de Kar-Wai .Otra oportunidad de disfrutar de Deseando Amar ,pero esta vez sustituye los pasos sensuales de  Maggie Cheung por los de Rachel Weisz. Siete semanas de rodaje durante el verano de 2006 con varias estrellas norteamericanas (Jude Law,Rachel Weisz,Natalie Portman,entre otros…) con el acuerdo de todos para trabajar en las condiciones más humildes,algo poco habitual cuando se trata de estrellas de Hollywood, y la participación  de Norah Jones ,que hace su debut en este intenso viaje sentimental, de la mano de Wong Kar-wai que debuta en inglés. Uno de los cambios que el director a tenido que solventar es la marcha de uno de sus colaboradores habituales, el director de fotografía “Christopher Doyle”.Juntos crearon un estilo visual excepcional.Este tandem ,junto a la música, el diseño de vestuario de William Chang y actores orientales como Tony Leung,han sido decisivos en el éxito del cineasta.De todos modos,los fans  Wong Kar-Wai pueden estar tranquilos,tanto los actores de My  Blueberry Nights como el nuevo director de fotografia , el francés “Darius Khondji”  (Delicatessen,Seven),con la difícil tarea de remplazar al australiano ,han realizado un trabajo notable en esta película.


Sin duda las historias que filma el directo oriental no nos resultan demasiado novedosas, continúan las historias de amores imposibles y solitaros,solo que esta vez han cambiado de aires,de China a América, eso si,con buena nota.Las películas de Wong Kar -Wai  continúan siendo una experiencia  hipnótica aunque sin llegar al nivel de Deseando Amar  y 2046.El director inauguró, con esta película, el festival de Cannes 2007, tras presidir el jurado un año antes .

domingo, 29 de septiembre de 2013

ÚltimaSesión: El binomio Ford-Toland, cuando la luz se convierte en leyenda.



           
Pocas veces a lo largo de la historia del cine se ha dado una conexión de talentos tan visualmente prodigiosa como lo fue el binomio formado por el cineasta John Ford y el operador de cámara Gregg Toland. De sobra son conocidos los logros y virtudes que ambos alcanzaron por separado. Pero puede que su colaboración, que no va más allá de dos películas (“Las uvas de la ira” y “Hombres intrépidos”, ambas estrenadas en 1940)  y un documental sobre el ataque a Pearl Harbour durante la Segunda Guerra Mundial (“December 7th”), no haya sido lo suficientemente valorada por la historiografía cinematográfica moderna.

De John Ford, aquel cineasta que quería ser Murnau, pocas palabras quedan por escribir. Poeta visual de la historia de los Estados Unidos, Ford alcanzó cumbres cinematográficas insospechadas a través de un estilo austero y naturalista. De sus películas se desprende un fino aroma a vida en la que unos personajes aturdidos por su destino se esfuerzan por combatir el inexorable discurrir de la civilización. Cargadas  con una sutil mezcla de comedia y drama, las películas fordianas nos han concedido una inabarcable muestra de imágenes, personajes e historias que han trascendido su ámbito de celuloide para pasar a formar parte de nuestro imaginario cultural colectivo. No deja de ser curioso que además de aportar al western, génesis de la creación cinematográfica, numerosas películas situadas en la cúspide del género como “El hombre que mató a Liberty Valance”, “Pasión de los fuertes” o “Centauros del desierto” entre otras muchas, su reconocimiento viene dado por sus dramas. Películas como “El delator”, “Las uvas de la ira”, “¡Qué verde era mi valle!” y “El hombre tranquilo”, que le otorgaron el dudoso privilegio de poseer cuatro premios Óscar de la Academia como director.
 
Por su parte, la figura del famoso operador de cámara de “Ciudadano Kane” tampoco resulta desconocida para cualquier aficionado al cine. Toland, señalado como precursor del empleo de las lentes anamórficas en el desarrollo del arte cinematográfico, fue quizás el primer visionario del nuevo estilo visual que se impuso a partir de la década de los cuarenta. Su creativa personalidad era tan poderosa que dejó su huella estilística en todos los directores con los que trabajó, desde Ford hasta Welles.

Toland contribuyó decisivamente a implantar la luz difuminada propia del cine clásico de Hollywood. Esta luz era deudora de las técnicas de iluminación del pasado, cuando las lámparas incandescentes empleadas en plató aportaban una claridad tan tenue que exigían unas aperturas de diafragma imposibles para la profundidad de campo. Pero Toland, sirviéndose del desarrollo técnico de la época (los dobles arcos de luz patentados por Technicolor, la nueva película ultrasensible súper xx comercializada por Eastman Kodak y la cámara BNC de la Mitchell Camera Corporation) propuso una nueva forma de filmar que eliminaba la refracción lumínica de los arcos frontales, permitiéndole filmar entre ellos mientras su luz penetraba en el objetivo en lugar de dispersarse. Al captar más claridad sobre la película ultrasensible, pudo permitirse fotografiar escenas de interior con diafragmas de f8, f11 y hasta f16. Con tales aperturas y un objetivo de lente focal corta, las lentes de la cámara actuaban virtualmente como ojos humanos, logrando dentro del campo fílmico un enfoque capaz de abarcar una profundidad de doscientos pies[1]. Toland puso de manifiesto sus celebradas contribuciones técnicas en películas como “Cumbres borrascosas”, “El forastero” y “Los mejores años de nuestra vida” de Wiliam Wyler, “Ciudadano Kane” de Orson Welles y las ya citadas películas de Ford entre otras muchas.

El camino de estos dos hombres de cine vino a cruzarse en el año 1940. El trabajo que Toland llevaba desarrollando para Wyler no pasó desapercibido a ojos del genial director de Maine. Ford había comenzado su carrera durante la época dorada del cine mudo, de ahí su exquisita expresividad narrativa. En aquellos años conoció las obras de D.W.Griffith, Erich von Stroheim (con el que coincidió en el reparto de “El nacimiento de una nación” de Griffith) y sobre todo de Friederich Wilhem Murnau. En 1927, cuando F.W. Murnau estrena “Amanecer” en Estados Unidos, Ford quedó perplejo, llegando incluso a afirmar que era “la mejor película jamás filmada”. El cineasta alemán  acababa de llevar a Hollywood el sinuoso e hipnótico característico de sus películas producidas en la Alemania de 1920 y su influencia s dejaría notar en el grueso de la producción norteamericana de las décadas treinta y cuarenta. Pero fue la magnífica interacción entre luces y sombras lo que encandiló al por aquel entonces joven Ford. Tal fue su impresión por la belleza del film que decidió organizarse un viaje a Alemania para conocer al maestro. Pero estas connotaciones resultan vanas a la hora de hablar del gusto de Ford por la plástica de la imagen. De ello habla de forma mucha más elocuente su excelente ojo para el encuadre manifestado en todas sus películas, incluso en obras menos agraciadas como “Dos cabalgan juntos” o “María Estuardo”.

En ese 1940, un Ford metido de lleno en lo que todavía era el proyecto de “Las uvas de la ira” logró que Darryl F.Zanuck, por aquel entonces presidente de la Fox, lograse que Samuel Goldwin cediese a Toland para que trabajase en la película de Ford. La conexión se posibilitó y una nueva era lumínica en el arte cinematográfico daría sus primeros pasos.

Los ya mencionados avances que Toland había aportado a la técnica fílmica, como el empleo de lentes anamórficas que permitían una profundidad de campo mucho mayor, lograron dotar a las imágenes de “Las uvas de la ira” de un realismo tridimensional. El trabajo del operador de cámara se deja notar claramente en el estilo natural que impregna toda la película. De ella nos quedan en la retina imágenes de insuperable belleza plástica. Caso de la escena de Ma Joad quemando sus recuerdos antes de la partida hacia California. Escena que, gracias al magnífico empleo del claroscuro que en ella hacen la pareja de cineastas, logra evocar en todo su esplendor esa obligada nostalgia que siente la protagonista. Otra escena de la película de una belleza desconcertante y sumamente expresiva es la de la llegada de Tom Joad (Henry Fonda) a su antiguo hogar. Imagen que resume por si sola toda la belleza pictórica del film. Primero con las inquietantemente expresionistas imágenes de Tom avanzando hacia la casa, con ambas figuras envueltas en una oscuridad absoluta, y recortadas por un cielo opresivo. Además de con el poderoso empleo del claroscuro en las imágenes del interior de la casa. Ford quedó tan maravillado del trabajo de Toland en esta película que llegó a decir: “ha hecho un gran trabajo de fotografía con absolutamente nada que fotografiar, ni una sola cosa bella, tan solo pura y buena fotografía”.

Su siguiente colaboración puede considerarse la primera aproximación al cine vanguardista que se dio dentro de la industria de Hollywood desde las películas del pionero Griffith, “Hombres intrépidos”. La adaptación de la obra teatral de Eugene O´Neill supone un ejercicio de creación  de sombras y grandes focos de luz sin parangón en la obra del director. Ford y Toland rodaron en esta película directamente con focos y mostrando constantemente la tensión primer plano-plano general que permite la profundidad de campo de Toland. Las inquietantes sombras afloran a lo largo de todo el metraje causando un clima opresivo fundamental para narrar la aventura de estos hombres de mar. Otro rasgo visual de obligada mención en esta película son las filmaciones de las cascadas de agua durante las embestidas del mar. Escenas que nunca antes se habían logrado filmar con tanto realismo. Este hecho fue posible gracias a la utilización de cámaras de agua colocadas delante de los focos de agua (semejante proeza solamente es valorada en su totalidad cuando nos realizamos de que estas escenas están rodadas en estudio). El respeto y admiración de Ford hacia el trabajo de Toland queda reflejado en los títulos de crédito, donde el cineasta coloca el nombre de Toland junto al suyo (hecho que se volvería a repetir en la película “Ciudadano Kane” con Orson Welles).

Después de estas dos grandes obras, Ford y Toland desarrollaron un último proyecto en conjunto. Se trata del documental bélico “December 7th” rodado para el Field Photo Archive de la Marina durante la Segunda Guerra Mundial. El documental sobre el ataque japonés a Pearl Harbour, ganador también del Oscar, fue un proyecto que en un principio encargó dirigir Ford a Toland. Ford era por aquel entonces el hombre de confianza del general Donovan, militar encargado del Fiel Photo Archive, y gracias a su beneplácito logró que le encomendasen a Toland el citado documental. Tras unos meses de infructuoso rodaje en Hawai, en los que no participó el propio Ford, Toland delegó su dirección al cineasta. El documental solamente fue estrenado en unos pocos cines ya que los altos mandos militares lo consideraron una crítica contra el propio ejército.

A pesar de las desavenencias que entre los dos surgieron durante la filmación de “December 7th”, Ford trató de contratar a Toland para un nuevo proyecto: ¡Qué verde era mi valle!”. Pero finalmente tuvo que contratar a otro asiduo de la dirección fotográfica de sus filmes, Merian C.Cooper, ya que Toland se encontraba filmando “La loba” para William Wyler. Siempre nos quedará el suponer en que se habría convertido una tercera colaboración de ambos.

Gregg Toland murió en el año 1948 a la edad de 44 años. Con su muerte desapareció uno de los más grandes directores de fotografía y operadores de cámara que ha dado la industria americana. Pero con él también desapareció la posibilidad de saber que hubiera sido de las grandes películas a color que filmó Ford si el operador de cámara hubiera sido Toland (ni que decir tiene que el trabajo de Winton C.Hoch en estas es también de una calidad insuperable, muestra de ello son las imborrables imágenes de “Centauros del desierto” o “El hombre tranquilo”, ambas fotografiadas por él). A pesar de ello, la leyenda del dúo Ford-Toland nos ha dejado dos películas excelentes y un sinfín de imágenes de exquisita belleza.

Ignacio Urigüen Etxeberria


[1] En Toland, Gregg (1941), “How I Broke the Rules in Citizen Kane”, fragmento publicado en catellano en Nickelodeon nº31.